06 November 2007

Managua, Nicaragua

Por los pasados dos días he estado manejando sin parar, atravesando Guatemala, Honduras y Nicaragua. Tomé la ruta de los altos a través de las montañas centrales para minimizar la cantidad de cruces fronterizos, ya que han sido continuamente referidos como difíciles. De esta manera, evité El Salvador y reduje uno de estos cruces. También evité los mosquitos y el calor característicos de la ruta costera.

Lo que no dicen las guías de turismo es que algunos tramos en los caminos en los altos son increíblemente malos. Recorrer 240 Km. puede tomar fácilmente 6 horas. También son los caminos más sinuosos y con mayor número de curvas que he manejado en mi vida. La primera hora es divertida, pero después de 5 o 6 horas es bastante cansado. Es como estar en un solo juego del parque de diversiones por varias horas.

Comúnmente, aunque no siempre, las carreteras son de dos carriles, pero están llenas de baches, topes y camiones muy lentos que suben y bajan por los empinados caminos montañosos, usualmente yendo de 8 a 16 Km./hr. Tienes que disminuir tu velocidad cuando los alcanzas y después acelerar para pasarlos en cada ocasión.

Rebasar en curva es común ¡Solo es cosa de darle espacio al carro de en medio! A esto hay que añadirle vacas, caballos, cabras, perros y gente compartiendo la carretera, manejar aquí es de lo mas intenso que puede existir. Comúnmente hay niños sentados a los lados del pavimento, a unos cuantos metros del flujo vehicular. Requiere de una concentración total porqué cualquier cosa puede ir mal en un segundo. He visto varios autos a punto de chocar o voltearse. Incluso yo mismo golpeé a un perro que se atravesó frente a mi camioneta (pero sobrevivió).

Los peores caminos hasta ahora han sido los de México (¿Cuando van a quitar los cientos y cientos de topes? Solamente destruyen a los vehículos), y los de Guatemala. Encontré muy buenos caminos en partes de Honduras. Hasta el momento las mejores carreteras han sido las de Nicaragua.

Con todo, la camioneta se ha portado de maravilla. Los caminos han sido muy duros para la suspensión y para los frenos, pero hasta ahora no he tenido ningún problema.

Los notables cruces fronterizos no han sido tan malos, excepto el de la frontera entre Guatemala y Honduras, que me llevó más de tres horas y me costó $120 Dólares. Básicamente sufres una “breve extorsión” una vez que llegas. Si quieres entrar, pagas. Si no, no pasas. Es tal y como otros me lo habían dicho. Todos los demás cruces han sido relativamente fáciles.

Las verdes montañas e inesperados lagos son preciosos y la peor parte del viaje es que no tengo el tiempo para pararme a disfrutarlos. De hecho, ayer pasé por varias parvadas de loros que se estaban alimentando en los árboles a la vera del camino. Dolorosamente estos fueron mis primeros loros, pero el tiempo se me está acabando. Tengo que llegar lo más pronto posible a Panamá para poder embarcar a “Lula Belle” (el nombre de mi camioneta) hacia Ecuador.

Perdón por no escribir con más frecuencia; manejo todo el día y acabo exhausto en la noche. También a veces es difícil encontrar conexión de Internet.

Esta mañana tomé un descanso para escribir, hay un rico sol, clima tropical y 27 °C aquí en Managua. Ahora voy camino a la frontera con Costa Rica.