09 November 2007

Llegada a Panamá

El pasado miércoles, después de pasar la noche en el poblado de Liberia en Honduras, cruce la frontera hacia Costa Rica. Inesperadamente, este fue el cruce fronterizo que me llevó más tiempo, me tomó 4 horas. Con la reputación de popularidad entre observadores de aves y turistas, que tiene Costa Rica, me sorprendió mucho que se tardaran tanto tiempo. Aparentemente, muy pocos norteamericanos cruzan la frontera manejando. No me es difícil entender las razones.

El paisaje aquí es diferente al de los otros países. Es mucho más prístino, y selvas muy tupidas se encuentran a lo largo de la carretera; muchos más loros, e incluso hasta un tucán estaba ahí perchado junto al camino.

La carretera costera eventualmente llega hasta las montañas. Se convierte en una ruta muy lenta ya que hay muchos camiones que transportan carga del puerto en Caldera hasta la capital, San José.

Eventualmente pude familiarizarme con las confusas calles de San José y tuve la extrema fortuna de reunirme con Marco Saborio, el fotógrafo profesional que interceptó a Linda la primavera pasada en su migración hacia el norte. Me dio gusto conocerlo finalmente en persona y poderle agradecer todos sus esfuerzos.

De ahí, la Carretera Panamericana sigue montaña adentro, y Marco me dijo que aquí está el punto mas alto de esta carretera en Centroamérica a mas de 3,000 metros. A pesar de los deslaves y el tráfico extremadamente lento, fue una jornada muy hermosa, con varios hoteles para observadores de aves a lo largo del camino en el cañón, muchos con la palabra Quetzal incluida en su nombre. Muy tentador. Es difícil seguir manejando.

Pasé la noche en un pequeño hotel en el poblado de Palmar Norte, en la parte baja junto al poderoso y turbulento Rió Terraba, que actualmente se encuentra completamente inundado ya que es la temporada de lluvias. Este maravilloso río corta profundamente a través de colinas y a las orillas de lo que parece selva primaria desde mi punto de vista.

Esa noche, el calor y la humedad fueron definitivamente tropicales otra vez. Había yo regresado a la planicie costera.

Ayer atravesé otra frontera, fue relativamente fácil y me tardé solo una o dos horas. Ya que estaba yo cruzando hacia Panamá, pude arreglar todos los permisos yo mismo. Un gran alivio. Como que le agarras el modo después de cruzar otras 5 fronteras.

Cuando cruzas la frontera de Costa Rica a Panamá, inmediatamente notas el cambio. Panamá es muy diferente a los otros países de Centroamérica. Hay una carretera de cuatro carriles (y después de tantos cientos de kilómetros de caminos no tan buenos no puedes mas que arrancar a toda velocidad y poner la música a todo volumen), hay grandes supermercados, aceptan dólares americanos, y también es notablemente verde con mucha selva. Me sorprendí de la cantidad de montañas en el este, muchas con acantilados que se veían maravillosos. Me imagine a las águilas harpías que residen en esta área.

Es un trayecto muy largo para atravesar todo el país (7-8 horas) pero finalmente llegue a la Ciudad de Panamá un poco después del anochecer. Me “equivoque” en una salida y continué por una nueva carretera que de pronto me llevó a cruzar un puente gigante muy elegante, realmente impresionante. Vi hacía abajo el Canal de Panamá y me di cuenta que había yo completado satisfactoriamente el primer tramo de mi viaje, cruzando exitosamente todo Centroamérica. Fue un viaje único, no siempre divertido, pero si sorprendente, y un trayecto muy largo, por decirlo en pocas palabras.

En la ciudad, me reuní con nuevos amigos, Karl Kauffman, su esposa Rosabel Miro y su sobrina Janice. Karl es un apasionado fan del Proyecto Peregrinos de la Cruz del Sur. Me invitó a una reunión del Panama Audubon Society y pude conocer a varios observadores de aves locales, incluyendo a la gente responsable del conteo en Ancon Hill. Cuentan como un millón de rapaces cada otoño en este lugar. Un grupo muy dedicado de amantes de las rapaces. Me encuentro ahora en casa de Karl y Rosabel, escribiendo al mismo tiempo que varias especies de aves llegan a su jardín de atrás. Rosabel me acaba de enseñar varios Tamarinos Labiados (Saguinus labiatus) (un tipo de pequeño primate), escalando por los árboles. Que lugar tan increíble y acompañado de una calida hospitalidad.

NOTA: Francie, no recibí tu dirección de correo electrónico, ¿me la puedes mandar por favor?. Gracias.